En un momento cuando la melancolía me abatía, buscaba ayuda sin saber que hay un río de agua viva en tu presencia, tu amor incondicional me llena el alma, porque cuando te nombró, tu voz es la que sale a flote, dame la mano mi Jesús porque te amo, ahora en oración quiero guardar silencio para escuchar una hermosa voz, que me diga a dónde voy, que me dirija los pensamientos y que aflore el sentimiento, es tanta la felicidad que quisiera dormir en tus brazos, ahora dame de la mano y llévame a lo alto, a un estado superior de consciencia para mitigar los miedos y sentirme en tu presencia eterna, gracias por el descanso y por decirme palabras de afecto que me llenan el alma y curan cicatrices, heridas por defecto, pero al buen tacto el dolor es ínfimo y ahora solo queda el encanto de haberte escuchado y acallar por fin mi mente que no deja de hablar, gracias por este hermoso silencio y refugio sacro para mis pensamientos.
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